Hoy me siento mezquina, egoísta.
Tan alegre por una noticia que, de forma inmediata,
me da ganas de llorar.
Al minuto, me la llevo a mi ombligo
y me hace sentir más sola, más vieja.
Me siento caduca y seca,
adelantada por la derecha.
Es una sensación extraña,
en la que mi vientre se encoge y busca una respuesta.
Sentimientos encontrados de amor y envidia.
De mi inutilidad y cariño desperdiciados.
Pensando en lo que he perdido el tiempo,
dedicándolo a una u otra actividad.
Mientras que la vida pasaba fuera de mi vientre.
Fuera de este vientre que espera,
de forma un tanto desesperada, que suceda un milagro.
Mientras trata de mostrarse sereno.
Hoy me siento bien y mal.
Contenta y celosa.
Tardía y baldía.
Como cuando se llega a los títulos de crédito.

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