Intento no volver a ilusionarme con el amor,
olvidarme de esas sensaciones de vértigo exaltado y lleno de energía.
De las ideas de compartir vida y ensaimadas.
Cortar ensoñaciones caprichosas de mi universo infantil,
poblado de peces de colores.
Poblado de ilusiones puras y sensaciones cercanas,
que cada día se van más lejos.
Intento olvidarme de este amor sabiendo que ya no lo tendré fácil,
que ya nada será lo mismo, aunque todos me digan lo contrario.
Aunque tenga una pléyade de abuelas postizas inesperadas,
queriéndome buscar novio, sin entender en mí este vacío.
Centrarme en el amor que pierdo diluye el amor que gano.
Un amor que será puro y eterno, exigente y lleno de sorpresas.
Inocente y verdadero.
Así, como son los niños.

Hola:
Queriendo leer algo relacionado con el amor,me encontré con tu blog y me permití ingresar en el,mas aún, me atreví a leerte y compartir mis sentimientos.He de decirte que aunque muchos de mis escritos hablan de temas amorosos,en si, en el amor desde hace mucho tiempo dejé de creer.No creas que por ese motivo estoy amargado, pero yo sigo esperando...Hermoso tu escrito.
saludos.
Muchas gracias, esau!. Echaré un vistazo a tu blog también.
Un abrazo.